La muerte de Sofía Devries durante una práctica de buceo sumó un nuevo capítulo judicial con la imputación del instructor. La joven falleció en febrero en Puerto Madryn mientras participaba de una inmersión guiada. La causa apunta a establecer si hubo negligencia en el desarrollo de la actividad.

Los fiscales sostienen que el instructor se habría apartado de las normas de seguridad que rigen el buceo recreativo. En particular, cuestionan decisiones tomadas durante el descenso y la supervisión del grupo. Estas irregularidades son la base de la acusación por homicidio culposo.

De acuerdo a la investigación, la víctima quedó sin asistencia directa en un momento de riesgo bajo el agua. La falta de control y las condiciones de la inmersión son elementos clave del expediente. La Justicia buscará determinar si esas fallas fueron determinantes en el desenlace fatal.