La demanda incluye una amplia base de pruebas médicas que respaldan el reclamo de indemnización. La historia clínica muestra que los síntomas comenzaron pocas horas después de la vacunación, con dolores intensos y pérdida progresiva de movilidad, lo que derivó en múltiples consultas y derivaciones médicas.
También se incorporaron certificados de discapacidad, indicaciones de uso de silla de ruedas y constancias de tratamientos prolongados de rehabilitación. Los especialistas describieron un cuadro neurológico grave con secuelas duraderas, lo que sustenta el pedido de resarcimiento. Sin embargo, el punto central del juicio será probar científicamente la relación entre la vacuna y la enfermedad, algo que deberá resolverse mediante pericias judiciales.

