Las PyMEs enfrentan un escenario de creciente fragilidad financiera, con atrasos en los pagos que ya alcanzan a una de cada cuatro empresas. El dato fue difundido por Industriales Pymes Argentinos, que alertó que la problemática comienza a comprometer la cadena de pagos.
La falta de liquidez está relacionada con la combinación de menores ventas, plazos de cobro más extensos y mayores dificultades para acceder a financiamiento. Cuando una empresa no logra cobrar a tiempo, puede comenzar a retrasar sus propios compromisos y trasladar el problema a otros sectores.
A esto se suma el bajo nivel de utilización de la capacidad productiva en distintas ramas industriales, particularmente en sectores como textiles, caucho y plástico y metalmecánica. El sector empresario advierte que la situación puede profundizarse si no se recuperan la demanda, el crédito y el capital de trabajo.

