Los gastos esenciales de las familias aumentaron casi 230% desde enero de 2024, mientras que los salarios registrados avanzaron poco más de 200%. La diferencia de más de 26 puntos porcentuales explica por qué el presupuesto de los hogares volvió a quedar bajo una fuerte presión.
El problema se profundiza con los aumentos de vivienda y servicios, que acumularon una suba del 423,5%, además de los incrementos en comunicación y transporte. Son gastos que, en gran medida, no pueden ser eliminados del presupuesto familiar y terminan absorbiendo una mayor proporción de los ingresos.
El Índice de Presión sobre el Presupuesto Familiar alcanzó 108,6 en junio, prácticamente el máximo de la serie. Para los inquilinos, la situación es aún peor: el indicador llegó a 135,6 y marcó un nuevo récord.

