El Gobierno enfrentó una jornada de fuerte tensión financiera y debió recurrir a una combinación de mayores tasas de interés y emisión de pesos para intentar contener la presión cambiaria. La decisión se produjo en medio de una creciente demanda de dólares y dificultades para renovar la totalidad de la deuda del Tesoro.

La licitación consiguió $12,16 billones sobre los $13 billones que buscaba captar. Para cubrir los vencimientos que quedaron sin renovar, el Gobierno deberá emitir entre $600 y $800 mil millones, mientras las nuevas Letras ofrecieron rendimientos superiores al 2% mensual.

El mercado cambiario también mostró señales de tensión: el dólar oficial alcanzó valores cercanos a su máximo nominal y las operaciones de MEP y contado con liquidación marcaron un récord. En total, se negociaron 626,6 millones de dólares, en una jornada caracterizada por una fuerte dolarización.