La economía argentina volvió a mostrar dificultades en julio, con una caída de la actividad que contrasta con el discurso del Gobierno sobre la recuperación. El dato se suma a un escenario en el que el crecimiento aparece concentrado y no logra consolidarse de manera generalizada.
A esto se suma la falta de una mejora significativa en el empleo. La recuperación de determinados sectores no alcanza para generar suficientes puestos de trabajo y la situación laboral continúa siendo uno de los principales puntos débiles de la economía.
Los números vuelven a marcar una diferencia entre los indicadores que reivindica Milei y la realidad cotidiana de trabajadores y familias, para quienes la recuperación todavía no se traduce en mejores condiciones económicas.

