El mercado financiero argentino dejó atrás parte del impulso que había recibido por el resultado electoral de Brasil y retomó una dinámica negativa. La mejora de los primeros días había generado una fuerte recuperación de bonos, acciones y una baja del riesgo país.
Ese movimiento estuvo relacionado con el comportamiento de los mercados brasileños, donde el resultado de la primera vuelta provocó una fuerte suba de acciones y una apreciación del real. El efecto se trasladó temporalmente a otros mercados de la región, entre ellos el argentino.
La reversión de la tendencia vuelve a reflejar la fragilidad del escenario financiero local. Aunque los activos argentinos habían recuperado valor, el riesgo país continúa elevado frente al resto de la región y el mercado mantiene bajo análisis las necesidades de financiamiento del país.

