El riesgo país argentino retrocedió hasta los 779 puntos básicos, una baja moderada frente al cierre de octubre, cuando había alcanzado las 787 unidades.

El indicador acumuló durante el último mes un aumento cercano al 30%, impulsado por el deterioro de los bonos soberanos y un contexto de mayor incertidumbre financiera.

Pese al descenso, la deuda argentina continúa bajo presión y los mercados siguen atentos a la evolución de las reservas y a los próximos vencimientos externos.